Cómo reconocer si una obra de arte es falsa o verdadera

Revista Fortuna, Editorial Perfil (27-04-2015)

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Cómo reconocer si una obra de arte es falsa o verdadera

Conozca los términos clave de un negocio cada vez más atractivo.

Escribe Gustavo Perino

Para entrar en el mercado con el estatus de “obra de arte”, un objeto debería ser único o, en caso de no serlo, debería ser raro. Pero para poder extender la categorización de “artístico” fuera de la definición tradicional, se deben establecer mecanismos de control de la rareza.

Por lo general, el mercado de la pintura antigua está basado en obras que no están ni firmadas ni fechadas, y cuya identificación exige un largo trabajo documental. En el caso de la pintura moderna no se halla al resguardo de las obras falsas, y la admiración que despiertan ciertos artistas -como Van Gogh, por ejemplo- contribuye a multiplicarlas. Tenemos ejemplos locales, como los falsos de Koek Koek, Berni, Castagnino, Xul Solar, etc. El trabajo de peritaje necesita escapar de las iniciativas comerciales, que comprometen la independencia de los eruditos, y del bullicio de la batalla entre los “curanderos”.

Todo cambio de atribución se convierte en un acontecimiento monetario y eventualmente puede ser el punto de partida de un accionar judicial. En Argentina, a nadie que posea un Koek Koek le conviene que trascienda que el 60% de la obra circulante es falsa. Aquí hay un dilema ético al que nos enfrentamos los expertos. No obstante, esta semana sucedió algo atípico: por primera vez en el último tiempo, una legendaria casa de subastas de la ciudad decidió patear el tablero y exponer en su catálogo una obra auténtica de Valentín Thibón de Libian que carecía de “pedigree” pero que acompañaba una pericia hecha por expertos de 40 carillas, en la que argumentaban técnicamente su autenticidad.

¿Qué pasa con el arte contemporáneo? El peritaje de las obras contemporáneas no se refiere a la autenticidad de la obra con respecto a su verdadero autor, sino a la autenticidad de su existencia en el arte, la cual no es independiente del reconocimiento social del autor y del artista. La certificación del arte contemporáneo no se da por la atribución como en el arte catalogado sino como validación en producto artístico. Dicho de otro modo, el experto en arte contemporáneo no puede ignorar acerca de la posición de un artista en la escena nacional e internacional ni de su reputación, resultado de los créditos acumulados a partir de la interpretación de su obra, de las evaluaciones emitidas por el mundo del arte, y de las consideraciones del mercado.

Cómo se valora una obra de arte: precio, rareza y el juicio de la historia. Ya sea un cuadro o una escultura, la obra que se pone a la venta debe ser singular e irremplazable, indivisible y no sustituible.

¿Qué es la tasación o valoración? Es la técnica del pronóstico del precio (tasación y valuación son sinónimos). El término “asesor” se utiliza para definir a una persona que se especializa en el asesoramiento valuatorio, quien juzga además componentes éticos y el JUSTIPRECIO. Los letrados siguen creyendo -así lo reflejan las leyes, la jurisprudencia y la doctrina, explícita o implícitamente- que hay un justo precio, de naturaleza diferente y claramente distinguible de los precios que nos son justos o especulativos.

La comparación es la técnica por excelencia en el pronóstico de precios. Por eso, es importante que quien asesore en el precio y la valuación sea un profesional no involucrado en el circuito comercial, ya que su información no estará condicionada por los intereses de muchos “curanderos del arte” donde se le dice a un cliente que su obra no vale, o vale poco simplemente porque no es de su interés.

¿Qué es el famoso “Pedigree” o “Procedencia”? Llamamos antecedentes a todo dato que se utiliza en una tasación o peritaje. Para considerarlo debe asegurarse su confiabilidad y fehaciencia; es decir, debe tener suficiente fuerza probatoria, aunque esto no implica necesariamente autenticidad (como tampoco implica que un antecedente falso ponga en duda directa la autenticidad de la pieza).

A la mayoría de los intermediarios (afortunadamente hay excepciones) solo les basta un papel (aunque sea apócrifo) para validar una obra ya que es lo “socialmente reconocido”.

La desvalorización de las replicas. La obra original resulta más importante que la réplica realizada por el mismo artista. Entre las obras de un mismo artista, que retoma exactamente el mismo tema, lo importante es descubrir cuál fue la primera, la obra original de la cual nacen las demás. En cuanto a las esculturas lo importante es la distinción principal entre la escultura de talla directa con productos únicos, y la escultura de fundición. En este último caso es a partir de un original que se realizan decenas de ejemplares en bronce, todos auténticos, ya que tienen la misma procedencia, pero no son originales.

Esto genera mucha confusión. Por ello es necesario arrojar un poco de luz sobre ciertos términos muy comunes en el mundo del arte. ¿Que es una adulteración? Se le denomina a la pieza que incorpora un nuevo estado del objeto, que pretende engañar, simulando ser original. En cambio una falsificación es un objeto adulterado y pierde la condición de auténtico.

Falso es aquel objeto que íntegramente no ha sido elaborado a quien se le atribuye; en cambio una Réplica es un objeto que por sus características se lo puede identificar lingüísticamente como copia, calco o reproducción, pudiendo obtenerse un beneficio económico acorde a la calidad del mismo, sin intención de dañar. La Imitación es un objeto copiado de otro de similares características pero no intentando atribuírselo al autor imitado, resaltando la condición de imitación.

El peor de los casos es el de Plagio: un objeto copiado con estricta similitud de uno afamado, intentando adjudicárselo a un sujeto a título propio dañando al autor del original y al medio por ser un objeto falso.

Para concluir podemos citar esta frase de Marcel Duchamp: “Es la rareza la que otorga el certificado artístico”. Paradójicamente, los “curanderos” muchas veces tienen obras antes sus ojos que por parecer “raras”, sentencian cual juez en un veredicto: “Eso es falso”.

(*) El autor es Licenciado en Peritaje y Valuación de Obras de Arte, egresado de la Universidad del Museo Social Argentino. https://givoa.com.ar/

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